Seguridad
Saliendo de casa, dando vuelta a la esquina, pasó un policía de tránsito en moto… irrelevante… si no fuera porque encabezaba un convoy de entre 3 y 8 vehículos (los últimos no sé si iban juntos o de casualidad pasaban)… posiblemente algún funcionario de gobierno, son conocidos porque usan esas camionetototas, casi siempre de color blanco u ocre.
…Y me quedé pensando ¿de veras el chofer de la camionetota -que suele ser un cafre- necesita el apoyo del tránsito para circular?… o bien, si va en función de guarda y va cuidando al funcionario, suponiendo que los delincuentes los emboscaran (lo que me parece muy poco problable) ¿de qué serviría un solitario y triste tránsito?, ni pa’l arranque.
Ese tránsito mejor debería cuidar a los ciudadanos que debemos cruzar en vialidades que no nos protegen a los peatones, como en el acceso al Tamux, por poner solo un ejemplo.
El Tamux es un museo, parte de las instalaciones del Centro Recreativo Siglo XXI, en Ciudad Victoria, es un gran espacio, con canchas de tenis, basquetbol, fútbol, gimnasios, ciclopista, juegos infantiles, albercas, vivero, y el mencionado Tamux, con exhibiciones de estrellas, dinosaurios y otros temas…
Pero es un suplicio llegar y salir a pie, y lo digo porque lo padecí varios años, cuando mi hijo entrenaba fútbol ahí (ahora entrena en otro equipo): Comenzando porque no hay UNA sola ruta de microbús que te lleve. Antes había un gran letrero en la entrada que mencionaba como 4 rutas que debían pasar por ahí, la verdad es que los microbuseros “burlan” la ruta y no pasaban jamás.
El Centro Recreativo Siglo XXI queda junto a un río, el Río San Marcos, al que los victorenses llamamos “San Piedras” porque casi nunca lleva agua. Bueno, pues el micro más cercano nos dejaba en el lado opuesto del río y había dos opciones: cruzar por el lecho del río o por el puente, normalmente por ahí de las 3 o 4 de la tarde, con un sol criminal de más de 30°C. Luego hay que cruzar la calle, una vía rápida y de doble sentido, y ¿adivinen qué? No hay siquiera un paso peatonal marcado (esas líneas amarillas), no hay un camellón que te permita cruzar más fácil, no hay siquiera un semáforo y mucho menos un puente peatonal.
Otras mamás, papás y yo cruzamos muchas veces con el alma en un hilo, de que un “güerco” se te suelte de la mano y se le ocurra atravesarse.
Llegué a la conclusión de que son instalaciones para ricos o turistas, para gente con automóvil, los “de a pata”, no existimos (¡Qué novedad!). Tan es así que la última vez que fui fue cuando vino mi tío de Guadalajara, de vacaciones y fuimos en su auto, a jugar -es un decir- basquetbol… Y rememorando más, la vez anterior fue cuando vino mi prima de Houston y llevamos a los niños, los suyos y el mío, en su pick-up, a andar en bicicleta, de otro modo, “no hay modo”…
Escribo todo esto por culpa del policía, que me puso a pensar en todo esto, conste.
PD. La línea verde era mi “ruta” peatonal.

